¿POR QUÉ ES MEJOR SER UN PEZ QUE UN ELEFANTE?

PECES 

 

Dicen que los elefantes son capaces de recordar lo que les ha sucedido, durante toda su vida.  Por el contrario los peces olvidan pronto, son incapaces de establecer asociaciones con lo vivido en el pasado, no logran aprender que si muerden el anzuelo un pescador les sacará del agua y morirán. 

 

La experiencia puede ser un peligroso aliado en el mundo de la empresa. 

 

Vaya una afirmación, ¿no?

 

Intento explicarme: los humanos tenemos un  patrón de aprendizaje basado en la asociación de conceptos e ideas.  Vamos aprendiendo a base de establecer asociaciones sobre aquello que ya está asimilado de manera que los nuevos aprendizajes son cada vez más y más sencillos.  La máquina se engrasa y somos capaces de tomar decisiones en décimas de segundo.  Sabemos lo que es más conveniente porque tenemos experiencia.

 

Y sí, es bueno que tengamos experiencia porque puede contribuir a reducir el riesgo inherente en la toma de decisiones.  Pero una cosa es utilizar la experiencia para apoyar nuestra decisión final tras un proceso de análisis y otra muy diferente sustituir el análisis por el olfato.  

 

El tablero de ajedrez en el que compite una marca o un pequeño negocio cambia constantemente.  Los clientes cambian.  El entorno cambia.  Los competidores también lo hacen.  ¿Existen reglas inmutables?  ¿Podemos fiarnos ciegamente de una receta mágica que nos condujo al éxito una vez?  

 

Pienso que no.

 

El éxito no se puede fotocopiar.  Llegar a tocar el éxito es un nuevo reto, difícil y diferente, cada vez que nos levantamos de la cama por la mañana.

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