VIRGIN: CUANTO MAS LA CAGA, MAS LES QUEREMOS

Sir Richard Branson es un tipo poco corriente. Su historia personal y profesional es fascinante, entre otras cosas porque se escribe con renglones derechos y torcidos a partes iguales.
Leyendo sobre Branson me entero de que sufrió dislexia y fue un fatal estudiante. Además con solo 15 años había sido ya propietario de dos negocios fallidos. Lo que no se le puede negar es perseverancia y una clara vocación empresarial, porque pronto lo volvió a intentar. A comienzos de los 70 viajaba a Francia a comprar discos usados y descatalogados que revendía en su propio coche de vuelta a Inglaterra. Su oferta diferencial, basada en un creciente catálogo de rarezas a buenos precios, le permitió abrir su primer almacén Virgin Records en Oxford St en 1971. Al poco de abrir este almacén, fue detenido por vender en Londres discos teóricamente destinados a la exportación. Para evitarle la cárcel, su madre tuvo que rehipotecar su vivienda y saldar la deuda con el Tax Office.

 

 

Pero es que toda su historia sigue por el mismo camino: en los casi 40 años transcurridos desde entonces ha alternado:
Exitos fulgurantes como su aerolínea Virgin Atlantic Airlines que superó una profunda crisis en los 90 con la ayuda del Gobierno británico y que hoy es una empresa saneada que mueve 4 millones de pasajeros anuales y es una referencia en el segmento premium de los vuelos transoceánicos. O como Virgin Mobile, el primer operador de telefonía móvil virtual del mundo, ahora en expansión por los cinco continentes.

 

Cagadas estruendosas como Virgin Cola, lanzada a bombo y platillo en 1990 con el propio Branson gritando al mundo desde los mandos de un tanque que pululaba por Times Square que declaraba la guerra a Coca-Cola… (la guerra duró poco…) o Virgin Trains, la ruta ferroviaria de la costa Oeste de Bran Bretaña, donde la ínfima calidad de las infraestructuras y el servicio a bordo generaron tal aluvión de críticas que Branson decidió poner pies en polvorosa.

 

Virgin es una marca enormemente diversificada (presente en cerca de 40 empresas diferentes), dispersa, que añade a su cartera negocios remotos, inconexos, y a veces de dudosa rentabilidad. En resumen, cualquier Escuela de Negocios calificaría la estrategia de expansión corporativa de Branson como un totum revolutum, como el Management del pollo sin cabeza.

 

Pero la verdad es que a Sir Richard Branson le funciona…

 

Lejos de resentirse como consecuencia de los errores, Virgin se muestra resistente, con su voraz omnipresencia en todos los sectores, en todos los medios, si no en todas sí en muchas facetas de las vidas de sus clientes. (Principalmente en países anglosajones).

 

Una extraña transferencia de personalidad entre Richard Branson y su marca, Virgin, hace que esta última muestre a su público un rostro más humano de lo que cabría esperar para una megamultinacional.

 

Virgin es una empresa gigantesca y omnipresente, pero también es una marca soñadora como un niño pequeño (Branson lleva años empeñado en transportar turistas al espacio desde Virgin Galactic, en batir todos los records de vuelos en globo desde Virgin Balloon Flights…), y vulnerable y tozuda como también lo somos los humanos. Además es sensible a la pobreza y al deterioro medioambiental (estas iniciativas se desarrollan bajo el paraguas de la empresa Virgin Unite).

 

A menudo me sorprende la ligereza conque tantas marcas proyectan imágenes exageradamente edulcoradas sobre sí mismas desde la publicidad. Me parece absurdo. Ya no somos las audiencias pasivas del 1,2,3 de Mayra Gómez Kemp. Hemos madurado. No nos creemos las películas a menos que resulten convincentes. No ansiamos relacionarnos con marcas monolíticas que nos lancen su speech desde lo alto de una atalaya. Ansiamos dialogar con marcas cálidas y cercanas, que muestren un lado humano como el nuestro.
Los humanos no somos perfectos.

 

Por eso la perfección no nos resulta convincente. Virgin es una marca imperfecta pero creíble.

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1 Comment

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  1. Javier Jiménez Jiménez says:

    Hola Javier.Jo tío, la única diferencia entre este señor y yo es que yo no monto en globo. Yo lo intento y sólo alguna vez rocé el éxito. Estoy de acuerdo contigo en que la clave es la perseverancia. Como se dice en mi tierra: el que la sigue la consigue.Me gusta leer biografías de gente que persevera. Este señor no es de una gran familia cuyo papá le pagó los platos rotos y con su patrimonio le sacó al niño del atolladero. Este tipo es un señor perseverante. No somos genios, sólo somos gente que lo pasamos bien haciendo negocios. Con eso nos mantenemos y de muy de vez en cuando ganamos dinero. Como siempre, un abrazo.Javier Jiménez.

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