La gran MENTIRA del ESFUERZO: quien trabaja más NO llega más lejos

Desde niños hemos aceptado como un dogma que el éxito es una gratificación que llega como consecuencia del esfuerzo más denodado.  El sacrificio precede a la victoria.

Nuestros padres y maestros nos programaron para creerlo así. Y así lo hemos vivido siempre en nuestro día a día.  Los empleados más aplicados son los que permanecen más horas en la oficina.  Los niños más admirables en el colegio son los que no se despegan de sus deberes durante horas.

Si bien el trabajo duro es una condición deseable en cualquier actividad, mi experiencia me dice que en absoluto supone una garantía de éxito Es más: la obsesión con el esfuerzo es a menudo un obstáculo más en la carrera del emprendedor.  Sé de qué hablo…

 

 

El mayor batacazo de mi carrera

En diciembre de 2005 monté mi primera empresa.   Un negocio de hostelería que pronto se convirtió en una cadena de tres restaurantes especializados en ensaladas. Mi política de personal se reducía a una sola idea: contratar al mínimo número de empleados posible para velar por la longevidad de mi fondo de maniobra.  

Esto me llevó a convertirme en un hombre orquesta.  Un híbrido de camarero, cocinero, jefe de compras, manager de restaurante, responsable de marketing y de personal.  Trabajaba entre 12 y 14 horas diarias.   Un día tras otro.

Cuando comenzamos a crecer, sin la mínima estructura de supervisión, no tardé mucho en caer en la cuenta, presa del pánico, que era imposible llegar a todo. El estándar de calidad que ofrecíamos no tardó en resentirse y muchos clientes dejaron de visitarnos. Esto derivó en pérdidas para el negocio.

Entonces recordé lo que me habían inculcado sobre el trabajo duro.  Y le eché todavía más horas.  Luché y luché hasta la extenuación. Lo probé todo:  modifiqué las cartas, hice todas las promociones imaginables (¡soy publicista!), me esforcé por mejorar el servicio…  Y todo este duro trabajo no sirvió absolutamente para nada.

A comienzos de 2009, uno de los bancos se negó a renovar una línea de crédito y nos quedamos sin el escaso oxígeno que todavía nos quedaba.   Hasta ahí la historia de mi primera empresa.

 

 

Una lección de surf

Nací en una pequeña ciudad con mar y crecí en otra no muy lejana de la primera.  Ferrol y Gijón. Muchos de mis amigos del colegio se convirtieron en surfistas en cuanto ahorraron lo suficiente como para adquirir sus primeras tablas.  Yo era un pésimo nadador, así que me conformaba con escuchar sus aventuras delante de una cerveza.

Uno de los principales problemas para los surfistas es la resaca.  Después de una intensa jornada de surf toca salir del agua… cuando las reservas de energía están más vacías. En ese instante la resaca puede convertirse en un serio problema.

Cuando se ven atrapados por la resaca, ante la dificultad de nadar en perpendicular a la playa para regresar a ella por el punto más corto, los surfistas y nadadores inexpertos intentan ¡redoblar su esfuerzo!  Con ello solo consiguen agotarse y entrar en pánico.  Porque incluso si consiguen avanzar unos metros, la corriente de forma inmediata les devolverá mar adentro.

Los surfistas más avezados, por el contrario, saben bien que es inútil luchar contra la resaca: hay que dejarle ganar y buscar otra salida.  Si nos dejamos llevar mar adentro por la corriente (hasta lo que los nadadores llaman el cuello de la resaca), llegaremos a un punto donde su fuerza disminuye y dispersa al chocar con masas de agua más templadas. En esa zona, fuera ya del cuello, podremos avanzar en paralelo a la playa, separándonos del embudo de corriente de forma que podamos volver a la orilla.

En el trabajo sucede igual.

 

 

Una imagen para resumirlo

Lo que nos contaron, que el éxito es una función del esfuerzo:

EXITO =  f (esfuerzo)

es simplemente MENTIRA.

Trabajar como una bestia pero de forma ineficiente equivale a acumular todas las rifas para terminar sufriendo Burnout (un síndrome consecuencia de una situación de estrés prolongada en el tiempo, que ha sido estudiado médicamente)

 

 

3 prácticas para evitar el “burnout”

  1. Delega.  Si no sabes hacerlo, lee cómo lo hacia Eisenhower.  Alguien que tanto en su carrera militar como política,  tuvo que liderar exitosamente grandes grupos humanos.
  2. Rodéate del mejor equipo que puedas permitirte.  Tú serás siempre tan bueno como el equipo que tengas.  No contar con talento alrededor te hará convertirte en un hombre orquestar condenado al desastre.  Esto, unido a comprar bien y vender bien, es todo lo que necesitas para llevar a buen puerto tu actividad, tanto si eres empresario como si trabajas por cuenta ajena.
  3. Aprende a decir no.  En este artículo te cuento 7 maneras de “britanizar” tu jornada de trabajo para intentar retirarte no más tarde de las 18.00.  Viví y trabajé dos años en Londres y ellos saben hacerlo muy bien.

Esto es todo por hoy.  Sé que entre los lectores de este blog hay muchos freelance, muchos autónomos que lidian con jornadas interminables y multitud de compromisos.  Me encantará conocer cómo hacéis para no caer en este gran error… en el que yo caí.

 

 

 

 

7 Comments

7 Comments

  1. Quim Badenes says:

    De acuerdo a medias, Javier.
    Obviamente, como de sobras sabes y sabemos, influyen muchas mas cosas, como el talento. Y el esfuerzo es el doble de importante que el talento, según la teoría de Angela Duckworth:
    1. Talento x esfuerzo = habilidad
    2. Habilidad x esfuerzo = logro
    Aunque es un poco “libro americanada” os lo recomiendo: “GRIT el poder de la pasion y la perseverancia”.
    https://www.amazon.es/Grit-pasión-perseverancia-Crecimiento-personal/dp/847953964X/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1505387226&sr=8-1&keywords=angela+duckworth
    Un abrazo y enhorabuena por seguir ahí con tus interesantes reflexiones!

    1. Javier says:

      Creo que estamos diciendo lo mismo Quim. Aunque en el titular del post resumo e intento ser provocativo para atraer atención, tengo claro que el esfuerzo es necesario, el punto del post es que NO ES SUFICIENTE. Lamentablemente la literatura de autoayuda empresarial está repleta de alegatos no solo al esfuerzo, sino a la pasión, hasta a “visualizar el éxito”. Promesas baldías que hacen estrellarse a muchas personas que no calculan debidamente dónde está su techo de habilidad, que es la palabra que utilizas certeramente. Muchas gracias por comentar y saludos!

  2. Yoel Masyebra says:

    Ay, ¡cuánto daño hace no enseñar en las escuelas sobre el fracaso! Sobran los ejemplos: los árboles que se recogen en invierno, el ying y el yang y básicamente cualquier movimiento de la naturaleza entre miles y miles de metáforas más.

    Para los eruditos que deseen darle al intelecto con la metáfora del surf, ahí va un excelente (y un poco friki) autor ruso:

    Reality transurfing, I: El espacio de las variantes: 1
    https://www.amazon.es/Reality-transurfing-espacio-variantes-PSICOLOG%C3%8DA/dp/849777695X/ref=sr_1_sc_1?ie=UTF8&qid=1505468537&sr=8-1-spell&keywords=transsurfing+Vadim+Zeland

    1. Quim Badenes says:

      Claro, Javier. Estamos totalmente de acuerdo.
      Un matiz de la autora que me parece relevante es el orden entre esfuerzo y habilidad. Si éste nos lo imponemos (o nos lo imponen) antes que ésta podemos acabar igual que la inmensa mayoría de trabajadores de nuestra sociedad (87%), que trabajan por “obligación”, desmotivados. El secreto está en descubrir activamente esa habilidad (o interés) en primer lugar, y LUEGO aplicarle esfuerzo. Cosa que debería ir a cargo del sistema educativo, pero donde tb podemos ayudar nosotros, empezando por nuestros hijos y/o becarios a nuestro cargo. Subiendo el 13% de gente que ama su trabajo otro gallo nos cantaría :)
      Abrazo fuerte!

  3. Antonella says:

    Hola Javier! he llegado de casualidad a tu web gracias a un curso de Domestika.org sobre Branded content y content curation.
    Muy interesante todo lo que escribís! Gracias por compartirlo!
    Saludos desde Buenos Aires, Argentina

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