1. Presume sin dudarlo: toda marca es siempre líder en algo, por insignificante que sea.
2. Sé agresivo: critica sin piedad a tu competencia.
3. Cuando escribas un texto publicitario, utiliza el principio de autoridad: una marca es un ente mítico subido en un pedestal que habla a una masa de gente hipnotizada por su glamour.
4. La marca es una diva con el cutis perfecto: no tiene manchas, ni puntos negros, ni defectos de ningún tipo.
5. Manipula datos a tu gusto: el consumidor está desinformado y no lo advertirá.
6. De paso que comunicas un nuevo producto... ¿qué tal si añades una reseña a otros productos de tu gama? ¿o incluyes algo de información corporativa? ¿o un faldón con una promoción?
7. No reconozcas jamás un defecto propio.
8. Nuestra marca es lo más importante que existe bajo el sol. ¿Vendemos automóviles? pues pensemos que un automóvil es el centro de gravedad de la existencia de nuestro cliente. ¿Calzado deportivo? consideremos que no hay nada más interesante para nuestros clientes que soñar con nuestros modelos de zapatillas.
9. Protege tu ego: si te llega una idea que no pertenece a tu agencia, ni se te ocurra tomarla en consideración.
10. Grita tu mensaje bien alto, evita sutilezas, así te asegurarás de que todo el mundo lo oye.
¿El resultado de producir anuncios con este criterio? Que todos dicen lo mismo. Todo nos presentan marcas grises, monocordes, tan perfectas que se parecen más a un robot que a las personas a quienes se dirigen.
Etiquetas: publicidad
Comentarios