En defensa de PSY (Gangnam Style) y su “nominación” a los Grammies

¿Qué música queremos en nuestras vidas? ¿Arte, negocio, o una mezcla de ambos?

Partamos de la base de que no me gusta Gangnam Style.  Me hizo gracia la primera vez que lo vi, pero no hay nada en el tema que me haga volver a él.  No me gusta su coreografía simplona pero efectista, ni su traje que parece comprado en el polígono Cobo Calleja, ni siquiera esas bailarinas adolescentes y tiesas como un palo. No son mi tipo.

En cuanto a la letra, el coreano no lo entiendo pero por traducciones que he visto por ahí, como diría Morrissey, "it says nothing to me about my life".



PSY nominado a un Grammy y Justin Bieber no?

La pasada semana una ola de indignación sacudió las redes sociales, hasta convertirse en TT mundial durante muchas horas.  El coreano gracioso del baile del caballo de repente se transforma en un cutre y un oportunista porque al parecer le han nominado a un Grammy.  Y a Justin Bieber no.

La cosa no era más que un bulo, pero me hace reflexionar sobre los criterios con los que juzgamos la música y la cultura en general.

Un premio que Gangnam Style sí gano…

PSY sí gano recientemente el premio al mejor vídeo musical en los MTV European Music Awards, superando a artistas como Katy Perry (esta sí es mi tipo), Lady Gaga o Rihanna.  Cualquiera diría que el criterio musical, el talento y la carrera detrás de estas tres artistas hacen imposible comprender la decisión.

Sin embargo es muy fácil de entender.  

Está bien considerar a la música como un arte.   Está bien que así lo piensen quienes la componen.  Lo que me parece hipócrita es que frecuentemente esta etiqueta del arte sirve como coartada para justificar su falta de éxito a quienes matarían por tener más de 50 fans acudiendo a sus directos.

Música: arte + producto

La música es arte, pero esto es indivisible de su carácter comercial.  Me explico: ciertos "artistas" me dicen que componen y tocan sin preocuparse por su público.  En ese caso viven una experiencia privada equivalente a cantar en la ducha.  Perfectamente lícito.

La mayoría, sin embargo, obtienen un gran estímulo cuando se lanzan a compartirla con el público. Puede que movidos por un afán lucrativo, puede (en muchos casos) que sea simplemente para inspirar a otros y sentir que su música está más viva.  Perfecto en cualquiera de los dos casos.  Pero en ambos, la música se convierte en un producto cuyo único juez es esa audiencia.  Si me gusta, me bajo la canción en iTunes (o no en iTunes), voy a tu concierto, veo tu clip en YouTube y me uno a tu Facebook y comparto con mis amigos haciendo tu música más grande.  Si no me gusta, te ignoro.

Y es la audiencia quien, con sus votos, decidió que PSY ganara ese MTV Award.

"PSY desaparecerá y nadie se acordará de él"

Este es el principal argumento de las fans de Justin Bieber ofendidas: que PSY desaparecerá sin dejar ni rastro.  Pues acabo de hacer un repaso al listado histórico de ganadores de Grammies y francamente, veo que eso le pasa a la mayoría.  No sé, quizá vosotros os acordéis de India.Arie, Shelby Linne, Silversun Pickups, Jill Scott…

Los Grammies los concede anualmente en Estados Unidos la Recording Academy (una asociación de profesionales de la música entre los que se encuentran músicos, productores, compositores, ingenieros de sonido de todo pelaje; sólo hay que pagar 100 dólares anuales para registrarse y votar).   Los criterios para valorar a los nominados no se publican en abierto así que debemos asumir que se impone la subjetividad de los votantes. Por tanto es comprensible que apuesten por quien ha provocado un efecto más inmediato, quien está de moda, quien de un modo u otro ha avivado el interés de las audiencias.

No veo donde habría estado (en caso de haber sido verdad) la afrenta de nominar al "coreano".   Ha cumplido todas esas condiciones sobradamente, hasta el punto de que uno de cada cinco habitantes de este planeta ha visto su videoclip en YouTube.  ¿Que la estrategia para catapultar la canción a esos niveles de audiencia es una fétida mezcla de baile chachorro y melodía facilona?   ¿Y qué?  ¿Acaso no es ético pensar primero en la audiencia (lo que le gusta, lo que le divierte lo que espera recibir…) y luego darle a esa audiencia lo que desea?

Bandas tan conocidas como New Kids of the Block o Marilyn Manson se formaron "a medida" para responder a la demanda que se percibía en el mercado.  Y no añado nombres más recientes de grupos dirigidos a público adolescente por no desviar la polémica de quien hoy me interesa, que es PSY.  Artistas nacionales como Dover, e internacionales tan grandes como U2 o Eric Clapton han sido criticados por abrazar la electrónica como vía para acceder a fans más jóvenes.  ¿Pensáis que los coqueteos Rave de Coldplay son un experimento musical o una estrategia comercial?

La música es arte, pero sin un público que la escuche, la sigue y la juzga como le da la gana, no sería tan grande, tan emocionante ni tan universal.

Nos limitaríamos a cantar en la ducha.  ¿Queremos eso?

 

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