Presentar bien es una ciencia, no un arte: Steve Jobs en 1984 y 2010.

Ayer estuve dando una clase de Presentaciones Eficaces a alumnos de último curso de Publicidad en la Escuela Superior de Publicidad.  Es un grupo muy bueno, al que conozco desde hace tiempo, y tengo la sensación de que aprendo de ellos al menos tanto como ellos de mí.

Ayer les mostré esta presentación (Steve Jobs con pelo desvelando el nuevo Macintosh en 1984):

 

Y luego esta otra que corresponde a la presentación del iPad 25 años después.  Steve Jobs ya sin pelo presenta su nuevo tablet:

Como habréis visto (si es que habéis aguantado hasta el final – realmente no hace falta para entender mi argumento), el primer vídeo finaliza con el mensaje "la magia de Steve Jobs". 

La magia es una completa mentira, la magia no existe.  Pero sí existe:

– El trabajo duro de planificación: a menudo pensamos que un ponente se juega las cartas en el rato fatídico en el que toma la palabra.  Esto es así, pero solo a medias.  Ese momento, si haces bien las cosas, debe suponer apenas la punta del iceberg (menos de un 20% de tu trabajo): donde tienes que remangarte y sudar es en la planificación previa, que es el 80% restante.  Debes de currarte rigurosamente los antecedentes de tu presentación (cuál es tu objetivo principal, qué quieres "cambiar" en ellos durante tu charla, quién es tu audiencia, qué expectativas tiene, dónde y cuándo tendrá lugar…), pero también la documentación y la estructura de lo que vas a decir.  Debes ensayar y obtener feedback de terceros.  O al menos grabarte en vídeo.

– La experiencia: entre ambas presentaciones media un cuarto de siglo durante el cual Jobs ha presentado otros productos tan singulares y aclamados como el iMac, iPod, iTunes o Iphone (ambos en sus distintas versiones).  Eso equivale a callo: mucho callo.  Y se nota.  Su segunda presentación es relajada, haciendo un mejor uso de los tiempos y las pausas y más cercana a la audiencia.

– La gestión eficaz de la presentación en curso: existen trucos y habilidades que te permitirán cumplir tus objetivos como orador, como profesor, como conferenciante o como presentador de un proyecto a un grupo de inversores.  Trucos como:

  • empezar haciendo reír a la audiencia,
  • engancharla desde el plano emocional buscando a un "malo de la película" (en este caso IBM),
  • ofrecerles una solución a sus problemas (en este caso el Macintosh y el Ipad),
  • utilizar adecuadamente ayudas (el propio iPad físico, mostrar producto, contenido audiovisual…), recuerda que lo que se experimenta se recuerda más que lo que se lee u oye,
  • interactuar con la audiencia con un tono y un lenguaje corporal activo pero relajado (apropiado al target) para transmitir honestidad, cercanía y al final, credibilidad.  Si puedes, no te refugies detrás de un atril,
  • empatizar con la audiencia: saber leer sus reacciones para acelerar, ralentizar, obtener feedback o incluso, por qué no ¡finalizar antes de lo previsto!

Es la misma persona, sólo que más mayor.  Y sin embargo son dos puestas en escena completamente diferentes.  Lo cual demuestra que no es necesario nacer con la retórica de un Cicerón para hablar en público.  Es posible aprender a base de trabajo, experiencia y pequeños habilidades.

Saludos irreverentes.

2 thoughts on “Presentar bien es una ciencia, no un arte: Steve Jobs en 1984 y 2010.

  1. Muchas gracias Javier. Muy muy útil.

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