Nike: el líder omnipotente. ¿Demasiado?

Veo el último spot de Nike, recién estrenado y que veremos hasta en la sopa durante el próximo Campeonato del Mundo de Fútbol de Sudáfrica.

Estos spots tan cacareados son como una gran erupción volcánica del territorio de marca que tiene lugar cada cuatro años.  Siempre con la misma fórmula:

– Una pléyade de los principales iconos futbolísticos que calzan Nike: Drogba, Rooney, Ronaldinho ¿? y por supuesto Cristiano Ronaldo. Antes eran Cantona, Ronaldo…

  • – Primeros planos de los jugadores haciendo lo imposible con el balón en los pies.
  • – Profusión de atletas Nike de otras disciplinas deportivas (Federer, Kobe Bryant…)

    – Y guiños al mundo del cine, de la música o del famoseo.

    La conjunción de estos ingredientes produce invariablemente una percepción de abrumador liderazgo por parte de Nike.  Nadie puede reunir a tantas estrellas en un spot.  Ni destilar tanta acción en 30 segundos.  No hay nadie tan grande como Nike.

    No estoy muy seguro que una marca tan dominante, ubicua y omnipotente sea el paradigma de lo que un consumidor 2.0 ansía en su vida.  Claro que el liderazgo es un argumento de marca mucho más atractivo que la atonía de Adidas o la esquizofrenia de Reebok.

    Por el contrario, echo en falta en el spot un ingrediente imprescindible en la comunicación de marca en nuestros días: la sencillez.  En mi lectura (lo sé, subjetiva) del mismo, veo por lo menos tres historias diferentes que podrían haber sido desarrolladas en otros tantos anuncios:  el rollo “regreso al futuro”, el épico cierre de Ronaldo convertido en estatua griega, y la parte más juguetona y cálida de este mismo jugador convertido en personaje de los Simpson.

    Cierto es que durante el Mundial vamos a ver el spot tantísimas veces, que tendremos tiempo más que suficiente de descifrar todas estas historias.

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