La resurrección en directo de los 33 mineros chilenos

Cuando en 1972 el vuelo 571 de la fuerza aérea Uruguaya se estrelló en los Andes con 45 jugadores de rugby del Old Christian´s Club y sus familiares, no se enteró casi nadie en este lado del mundo.  Apenas los medios de Argentina y Uruguay se hicieron eco de la noticia.  Desaparecieron.  Se les buscó.  Y se les olvidó rápidamente.  Hasta que lograron escapar a la muerte por sus propios medios.

Casi 40 años después, no lejos de aquellas tierras, en el desierto de Atacama, sucede otro accidente que tiene un tratamiento completamente distinto. 

No es que los tiempos hayan cambiado.  Han cambiado los medios y el consumo que de ellos hacemos las audiencias.

Observo cómo las cadenas retransmiten en directo la resurrección de los mineros, que van saliendo uno a uno de su sarcófago.  Cada tele hace su propia retransmisión de los hechos, a imagen y semejanza de su línea editorial (unos sensacionalistas, otros cenizos, lacrimógenos…), pero todas se unen a una misma catarsis de celebración, victoria y orgullo nacional.

Lo que veo me recuerda al Show de Truman, la peli de Jim Carrey, donde la vida del protagonista se retransmite en directo a millones de televidentes sin que éste sea consciente de ello.  Y al entierro de Juan Pablo II y la subsiguiente elección de Benedicto XXVI en una suerte de Gran Hermano Vaticano retransmitido de forma implacable a todas las teles de todas las salas de estar de todas las casas del mundo.  Duró una semana.

Fotos truman mina 
  
Uno a uno, los 33 mineros consiguen escapar a la muerte e instantáneamente entran en el mundo de la tele en un viaje relámpago de 15 minutos por los 600 metros de tubería excavada para rescatarles.   La tele les engulle y les escupirá en unos pocos meses o semanas, cuando dejen de ser noticia.  A algunos les veremos pronto por estos lares, en los programas que todos conocemos.

La tele es la mejor ventana al mundo de la que disponemos las audiencias.  Cansina, parcial, subjetiva… lo que queráis, pero abierta las 24 horas para que fisguemos esos 33 abrazos tensos y sin lágrimas.

¿Alguien no los ha visto?

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