El día que el consumidor hizo callar a las marcas

Sale a las librerías mi segundo libro “Big brother is dead: el día que el consumidor hizo callar a las marcas”.

Portada big brother

El país donde todo el mundo está cabreado

Imagínate un país donde todo el mundo está cabreado.  Es el país de los anuncios.

  • Las agencias que hacen los anuncios están cabreadas.  Exprimidas por sus clientes y con márgenes cada vez más esquilmados. Los anunciantes no respetan su trabajo porque no ven su valor y no lo ven porque simplemente no es posible demostrar que la publicidad activa las ventas.
  • Los anunciantes están cabreados porque cada vez invierten más y reciben menos a cambio.  La publicidad que conocemos, de pura saturación, es cada vez menos eficaz.
  • Los medios están cabreados porque las audiencias se fragmentan y huyen.  Viven de vender publicidad y cuando la ponen en pantalla las audiencias miran para otro lado.  Su modelo de negocio se resquebraja.
  • Los consumidores están cabreados porque las marcas les interrumpen sin parar.  Sólo reciben de ellas intromisión y agresión en forma de mensajes comerciales.  Todo lo contrario a utilidad y valor.  Que es lo que realmente necesitaría una marca para enamorarles.

Este sábado 28 de mayo se pone a la venta en la Feria del Libro del Madrid, en el parque del Retiro, el libro cuyo manuscrito entregué contrareloj a la editorial ESIC hace sólo un par de semanas:  "Big brother is dead, el día que el consumidor hizo callar a las marcas".

El libro habla de este país que es real, y que tiene que ver con la profesión que he vivido desde dentro durante los últimos quince años.  

Un libro divulgativo sobre marcas y personas.

Te doy 4 motivos por lo que creo que podría interesarte aunque no trabajes en publicidad o Marketing:

  • Porque eres un ciudadano de a pie y vives rodeado de anuncios: ¿acaso esto no te afecta?
  • Porque después de terminarlo, dediqué bastantes meses a reducir el libro a la mínima expresión para hacerlo más digerible. Como decía Winston Churchill a cerca de una misiva suya: “disculpe que le envíe una carta tan larga, no he tenido tiempo de resumirla”.
  • Porque la última parte del libro esboza cómo las marcas pueden llegar a relacionarse de forma más equilibrada con las personas.  Hay esperanza.
  • Porque casi al final se incorporó al libro como prologuista Risto Mejide, un personaje muy conocido, detrás del cual hay una persona mucho más grande que ese personaje, tanto por su talento como por la generosidad que ha demostrado ayudándome.

No tengo servidumbres (ya no trabajo en publicidad) así que no me he dejado nada en el tintero.

Si quieres saber un poco más del tema sin que te dé demasiado la brasa, visita la página Facebook del libro y haz click en “me gusta”.  Me harás un gran favor para ayudarme a viralizar.

Estamos en contacto.

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